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Arrendamiento operativo vs arrendamiento financiero

El arrendamiento o alquiler por lo general, y contablemente, se divide entre dos tipos: el operativo y el financiero. El tratamiento fiscal que se atribuye a cada uno de ellos es diferente y en concreto, la Ley del Impuesto sobre Sociedades regula un régimen especial y obligatorio para los arrendamientos financieros.

¿Qué es el arrendamiento operativo?

El arrendamiento operativo es un acuerdo entre dos sujetos donde el propietario de un bien transfiere, a cambio de un pago periódico, el derecho de uso de ese bien a otra persona (física o jurídica). Es lo que, en sentido general, llamamos alquiler entre arrendador y arrendatario. Todos los contratos distintos al de arrendamiento financiero (que definiremos en adelante) caben en la definición de arrendamiento operativo.

Fiscalmente, es gasto deducible la cuota acordada entre las partes siempre y cuando ésta cumpla con las normas para definirlo como gasto deducible de la empresa.

¿Qué es el arrendamiento financiero y cuál es su tratamiento fiscal?

El arrendamiento financiero supone un mecanismo para la adquisición de activos o bienes sin tener que pagar la inversión al contado o recurrir a préstamos con entidades financieras. Es un contrato que combina la figura de arrendamiento y la figura de enajenación o venta.

La particularidad del contrato de arrendamiento financiero es que en dicho contrato se transfieren los beneficios y riesgos inherentes al activo o bien que se está arrendando. Por consiguiente, la propiedad puede ser transferida de forma opcional (opción de compra real). Igualmente, no existiendo (expresamente en el contrato) la opción de compra, puede presumirse que estamos ante un contrato de arrendamiento financiero si éste cumple con la definición y las características que se enumeran a continuación:

1.Duración del contrato:

  • Bienes muebles – mínimo de 2 años.
  • Bienes inmuebles – mínimos de 10 años.

2.Cuotas del arrendamiento:

  • Expresadas en el contrato.
  • Diferenciación de la parte que corresponde a la recuperación del coste del bien y de la carga financiera.

3.Recuperación del coste:

  • Debe permanecer constante o ser creciente a lo largo de la duración del contrato.

Fiscalmente, existe un régimen especial y obligatorio para este tipo de arrendamientos. Por un lado, tienes que activar y amortizar el bien objeto del contrato como si se tratara de una compra.

Siendo así, lo que se considera gasto fiscalmente deducible es la carga financiera de la operación. También, la parte de la cuota que corresponda a la recuperación del coste es fiscalmente deducible (con el límite del doble del % máximo de amortización lineal, generalmente). El exceso se deducirá en los ejercicios sucesivos, respetando los límites.

De esta forma, la ventaja fiscal de dichos contratos es el anticipo del reconocimiento del gasto fiscal. Los primeros años, por lo general, se efectuaran ajustes negativos en la liquidación del Impuesto sobre Sociedades que minoraran la base imponible del periodo. En los años siguientes, estos ajustes revertirán y por lo tanto, habrá un diferimiento de la carga tributaria.

Ejemplos comunes de contratos de arrendamiento financiero son los Leasings. Igualmente y independientemente de la calificación que se ponga de manifiesto en el contrato, el régimen fiscal aplicable es el que se presume por la naturaleza y las características del contrato y no por el hecho de catalogarlo como tal. Es decir, no todos los contratos de Leasing cumplen con la definición de arrendamiento financiero y tienen que aplicar el régimen especial o viceversa. Hay que estudiar las características subjetivas y objetivos de cada contrato en particular.

Para ser asesorado por un profesional especializado en la materia puede ponerse en contacto con el equipo de ASSESSORIA M. GIRONÈS, vamos a ayudarle con mucho gusto.

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